3/22/2026 ¡Basta de esto!
/¡Basta de esto!
Escritura: Lucas 22:47-53
"Mientras él todavía hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos. Se acercó a Jesús para besarlo. Pero Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?». Cuando los que estaban con él vieron lo que iba a pasar, le dijeron: «Señor, ¿heriremos a espada?». Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: «¡Basta de esto!». Y tocando su oreja, le sanó..."
Cuerpo del Sermón
Jesús sabía claramente cuál era la voluntad de Dios. Vino para cargar con los pecados del mundo y morir en la cruz. Incluso en momentos de injusticia, Jesús obedeció el mandato del Padre. Los discípulos, en cambio, intentaron usar la violencia para protegerlo. Pero Jesús rechazó esa protección ilegal diciendo: "¡Basta de esto!".
En la escena del arresto, encontramos tres grupos a los que Jesús se dirige de manera diferente:
1. Judas: El Traidor Jesús confronta a Judas con una pregunta punzante: "¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre?". Esta reprensión es, irónicamente, la mayor expresión de amor. Es un intento de confrontar la conciencia de alguien que ha tomado un camino irreversible.
2. Los Discípulos: El Celo Impulsivo Al ver el peligro, Pedro corta la oreja del siervo del sumo sacerdote. Jesús les ordena: "Vuelve tu espada a su lugar" (Mateo 26:52). El celo de los discípulos era apasionado pero impaciente. No esperaron el permiso del Señor.
Reflexión: ¿Qué acción impulsiva estás tentado a realizar sin esperar a Dios? La providencia de Dios no se cumple mediante la violencia o la ilegalidad. La verdadera obediencia depende enteramente de Su voluntad, no de nuestros métodos desesperados.
3. Los Líderes Religiosos: El Reino de las Tinieblas A quienes vinieron con espadas y palos, Jesús les dijo: "Esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas". Jesús detuvo a sus discípulos porque son hijos de salvación, pero permitió que los injustos actuaran según su propia voluntad como una forma de juicio.
Conclusión
Hace poco, conocí a una pastora con una gran visión. Aunque su propuesta parecía excelente, sentí la guía del Espíritu Santo a través de Josué 9 (la historia de los gabaonitas), que me decía: "Ve despacio y examina la situación". Al final, descubrí que nuestros ritmos y caracteres no coincidían. Si no hubiera escuchado el "detente" de Dios, habría cometido un error.
Si el Señor está bloqueando un camino en tu vida hoy y diciendo "¡Basta!", es una señal de que eres Su hijo. No te dejes llevar por la impaciencia ajena. Busca Su guía, y Él te mostrará el camino seguro.
